Hoy que el frío arrecia por la zona, a Villena se le nombra precisamente por récord en bajas temperaturas, viene bien hablar de mejores climas, de vacaciones, de fiestas y todas esas cosas que estamos deseando buscar y encontrar para salir de la rutina y del mundanal ruido.
A las personas nos gustan los cambios, pero a mejor claro está. Y cuando sobrevienen los no tan buenos nos causan tal trastorno interior o «terremoto» (ayer tuvimos uno por CAUDETE que se notó en Villena), que entonces nos acordamos de lo que teníamos antes, aunque no fuera del todo bueno, pero que al compararlo con lo que nos viene nos parece «gloria bendita».
Pero hoy vamos a ser más «espirituales» y vamos a adentrarnos en eso que todos llevamos dentro: llamémosle personalidad, gusto, opinión, criterio, sensibilidad, conciencia, moralidad, integridad… La cuestión es que todos nos auto-hablamos y auto-aconsejamos ante cualquier aspecto de nuestra vida, pero no siempre oímos esa voz, es como si nos hubieran colocado un potente filtro que la hace casi inaudible, y que en vez de prestarle mayor atención preferimos buscar otros «ruidos» que nos despisten y distraigan.
En definitiva, tenemos miedo a escucharnos, a medirnos la temperatura ante cuestiones importantes, no ante aspectos vulgares o domésticos: prefiero la pasta al arroz, o la serie «juego de tronos» a «wired»…
Tomar decisiones, planificar, valorar lo que tenemos… sí son cosas importantes y hay que «MEDIR» qué efectos causan en nuestro interior. Desprendámonos de tanto adorno y parefernalia con la que llenamos el día a día y sepamos PERCIBIR/SENTIR CON EL INTERIOR.
F.M.B. (5-12-2017)
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