Las más de las veces no afrontamos las dificultades, trabajos o actividades que no terminan de gustarnos cuando toca. Las responsabilidades diarias son unas de esas tareas que más tiempo nos llevan y ante las que no siempre tenemos ánimo/ganas de hacerlas.

Empezar el día con energía es una buena opción para verlo todo más claro. Quizás un poco de actividad física, aseo y desayuno reglamentario nos permitan acometer las obligaciones con suficiente coraje, sin procastinar las tareas más costosas.
Se dice que un buen sistema organizativo nos ayuda a mejorar nuestro empleo del tiempo y a darle a cada cosa/tarea la importancia que tiene en el momento debido. Sistemas como GTD (Getting things done) son un buen método para resolver el problema de las agendas, pero sobre todo para poner en primer lugar lo más importante que tenemos que hacer y no estar a merced de lo urgente que no siempre es lo más importante. El ejemplo es claro y creo haberlo leído en ese u otros libros de gestión del tiempo: cuando nos llaman por teléfono dejamos lo que estamos haciendo y atendemos la llamada sin pensarlo, o las notificaciones del teléfono que nos avisan de un nuevo mail, sms, whatsapp, publicación en redes… y sin pensarlo podemos perder unos minutos (tal vez horas) en revisar esos y otros aspectos que capturarán nuestra atención como si de una adicción se tratara.
Damos mayor valor a un mensaje en el móvil antes que a terminar la conversación, disfrutar de una cena familiar, prestar atención a la conducción, o terminar la tarea que habíamos empezado antes de esa interrupción.
Las más de las veces dejamos que las cosas exteriores nos distraigan porque no nos agrada lo que estamos haciendo. Eso no pasa cuando un trabajo nos absorbe de tal manera (porque nos gusta hacerlo) que no vemos tiempo de descansar, comer o incluso dormir. Muchos hobbies hacen que estemos tan absortos que para nosotros no pasa el tiempo. Lo ideal es que cumplamos con nuestro trabajo poniendo los cinco sentidos en ello, con el mayor cuidado y dedicación, sea el tipo de trabajo que sea, porque todos son importantes.
Vivir el momento presente, prestando la mayor atención a lo que hacemos y dejando que otras “distracciones” no nos molesten en exceso. Descansar es necesario también, y dependiendo de si nuestro trabajo es más o menos monótono podríamos establecer cortos periodos de descanso para continuar con mayor energía y atención, todo ello sin perder de vista que hemos de ser productivos y tener siempre prioridades a la vez de ser flexibles si la situación lo requiriera.
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